Formación en la Divina Misericordia

PRESENTACIÓN

  1. Es un hecho fácilmente observable que la devoción a la Divina Misericordia se está extendiendo paulatinamente y a buen ritmo. En todas las parroquias y grupos con los que hemos tenido ocasión de explicar la devoción, hay personas devotas de la Divina Misericordia. Esto lo venimos constatando cada vez que acudimos a parroquias donde se nos llama o entramos en contacto con sacerdotes a propósito de la Divina Misericordia.

  2. El cuadro de Jesús Misericordioso está en la mayoría de nuestras iglesias, no son pocas las personas que rezan el rosario de la Divina Misericordia (la coronilla) y cada vez son más las parroquias y casas religiosas que, llegado el Viernes Santo, hacen la novena preparatoria de la Fiesta de la Divina Misericordia, el segundo domingo de Pascua.

  3. Todo esto nos satisface y damos gracias a Dios por ello. Pero también hay que decir que solo con esto estamos en los inicios de esta espiritualidad. No basta con la atracción de la imagen, no basta con rezar la coronilla…, el misterio de la misericordia divina tiene un alcance infinito. En el punto 699 del Diario de la Divina Misericordia, podemos leer estas palabras que Jesús le dice a santa Faustina Kowalska: “Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico” y que luego ella repetirá al menos en cuatro ocasiones.

  4. En el Diario se repite muchas veces la expresión “misericordia infinita”, varias veces en boca del Señor y muchas más por parte de santa Faustina. Y se repiten también expresiones que caracterizan a la misericordia como misterio: misterio insondable, misterio inconcebible, misterio incomprensible, misterio impenetrable.

  5. Si se permite la expresión, aquí hay mucha miga, mucha profundidad, mucho misterio. No estamos ante una ‘devocioncita’, ni ante una devoción particular. La devoción a la Divina Misericordia no es una devoción particular como la que una persona pueda tener a una advocación concreta de la Santísima Virgen, al santo de su nombre, al patrono de su pueblo, de su profesión, etc. La devoción a la Divina Misericordia se encuadra dentro de las devociones universales: al Espíritu Santo, a Jesús Sacramentado presente en la Eucaristía, al Sagrado Corazón de Jesús, a la Santísima Virgen María, a san José.

  6. Por otra parte, cuando hablamos de devoción, no hablamos solo de una atracción sensible, casi siempre ligada a una imagen, en nuestro caso hacia la imagen de la Divina Misericordia. La dimensión afectiva de toda devoción es importantísima, no podemos pasar sin ella, pero no es la primera ni la única dimensión porque el sentido profundo de la devoción no reside en los afectos, sino en la voluntad. Este es el sentido tomista de la palabra “devoción”: “Voluntad pronta para poner por obra lo que pertenece al culto divino” (cf. S.T. II, c. 82, a. 2).

  7. Así pues, no basta con saber que Dios es misericordioso, que perdona siempre, que espera siempre con los brazos abiertos al pecador arrepentido. Todo esto ya lo anunciaron todos los profetas del Antiguo Testamento.
    No basta con saber Dios quiere que todos los hombres se salven y para ello ha hecho lo que nadie pudo imaginar jamás: mandar a su propio Hijo, “la misericordia encarnada”, dirá santa Faustina. Él lleva a plenitud  la revelación de la misericordia, encarnándose en una carne pecadora como la nuestra, ofreciendo su vida en la cruz. Todo esto es verdad, todo esto pertenece al mensaje de la misericordia de Dios. Este es el núcleo del amor misericordioso, conocido por el pueblo de Israel y que la Iglesia no ha dejado de proclamar desde el día de Pentecostés.

  1. Pero llegado el siglo XX, el Señor ha querido, por una parte poner el foco, llamar nuestra atención para renovar este mensaje, que estaba un tanto olvidado, y, por otra, darnos unas prácticas nuevas de piedad y de culto a su misericordia. El Apostolado de la Divina Misericordia de Toledo tiene como misión llevar el mensaje de misericordia a todos los que quieran oírnos y a la vez dar a conocer las revelaciones privadas del Señor a santa Faustina, explicar las nuevas formas de culto y las importantísimas promesas asociadas a ellas.

  2. Esto es lo que pretendemos hacer en este apartado de FORMACIÓN, dentro de nuestra web. Comenzaremos por despejar el campo, explicando lo que no es la devoción a la Divina Misericordia, para pasar después a explicar detenidamente las cinco formas de culto: Fiesta de la Divina Misericordia – Imagen de Jesús Misericordioso – Coronilla – Hora de la Misericordia – Difusión de la devoción.

QUÉ NO ES LA DEVOCIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA

  1. LA DEVOCIÓN A LA DIVINA NO CONSISTE EN ALGO NUEVO, porque el mensaje de misericordia está presente en la Sagrada Escritura desde los primeros libros del Antiguo Testamento.

  2. LA DEVOCIÓN A LA DIVINA NO ES UNA DEVOCIÓN PARTICULAR.

  3. LA DEVOCIÓN A LA DIVINA NO ES UN ASPECTO DE LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. La relación entre el Corazón de Jesús y la Divina Misericordia es estrechísima, porque el Corazón de Jesús es la fuente de la misericordia, pero son devociones distintas. Sus principales diferencias son las siguientes:

    – El objeto propio de la devoción. La devoción al Sagrado Corazón tiene como objeto el corazón humano (el corazón de carne) de Jesús, mientras que la devoción a la Divina Misericordia es una devoción a la Santísima Trinidad.

    – El objeto material de la devoción al Corazón de Jesús es la representación de su corazón humano. En la Divina Misericordia es la imagen de Jesús Misericordioso con los rayos característicos de esta imagen y la ‘firma’: “Jesús, en Ti confío”

    – Los tiempos de culto. La Iglesia ha distinguido estas dos devociones con dos fiestas en dos días distintos. Sagrado Corazón de Jesús: viernes posterior al domingo de la octava del Corpus Christi; Divina Misericordia: II Domingo de Pascua. Aparte de las fiestas se distinguen también otros tiempos de culto. Sagrado Corazón de Jesús: primeros viernes de mes; Divina Misericordia: las tres de la tarde de cada día.

    – La esencia de la devoción. La devoción al Sagrado Corazón está en la reparación, es decir, la satisfacción a Dios por los pecados. La esencia de la Divina Misericordia es la confianza en Dios.

  4. LA DEVOCIÓN A LA DIVINA NO CONSISTE EN REPETIR UNA SERIE DE ORACIONES, sino en dar culto a Dios en su misericordia con las nuevas formas reveladas y pedidas por el Señor a santa Faustina, y en practicar las obras de misericordia.